“El consumidor puede confiar en los productos Chepelca”

“Controlamos los procesos de fabricación para evitar el uso de aditivos y preservativos”, explica Italia Chinappi, coordinadora de Calidad de Industrias Chepelca

(Prensa Chepelca) “El valor agregado principal de los productos que se elaboran en Industrias Chepelca, radica en que el consumidor puede confiar plenamente en lo que se declara en la etiqueta”, afirma Italia Chinappi, Coordinadora de Calidad de una empresa familiar que nació en Valera, estado Trujillo hace  21 años.

¿Por qué un consumidor optaría por los productos Chepelca, qué encontrará diferente?

– Nuestros productos no contienen conservantes porque controlamos los procesos de fabricación y eso evita una serie de aditivos alimentarios que, aunque no están prohibidos, el consumo de muchos de ellos poseen fuertes cuestionamientos. Si se controla el proceso productivo no tienes que adicionarle un preservativo.

Italia Chinappi Ciccolella es egresada de la Universidad de Los Andes con un post grado en Biología Molecular y un doctorado en Ingeniería Rural, además de ejercer la docencia más de la mitad de su vida. Desde que se vinculó al área de la producción de alimentos lo hizo con el criterio de esa casa de estudios de nutrir adecuadamente a la población “y ha sido la directriz de Chepelca: producir alimentos sanos y que contribuyan con la nutrición del pueblo venezolano”.

Chinappi se encarga de la formulación de alimentos pensando primero en la salud y después en la nutrición. “Nuestros alimentos proteicos poseen la cantidad  declarada resguardando este aporte para los niños, niñas y adultos mayores y, sin la adición de conservantes.

Sentencia que en la calidad “no puede haber informalidades” y apuesta por la profesionalización.

¿Estaría Chepelca innovando en ese sentido?

– Estamos innovando en un concepto cuya tendencia global, mundial es a la disminución de conservantes, de colorantes, de azúcar. El tema de la salud y el de la vanidad, que para mí es totalmente válido, porque probablemente, la vanidad va de la mano con la salud y, nosotros tenemos que caminar en ese sentido para contribuir con una alimentación sana sobre todo para aquellos, que por diferentes razones, o por malos hábitos alimenticios, sus condiciones nutricionales puedan estar vulneradas.

¿Cómo han manejado la crisis? ¿Eso ha afectado el área de calidad?

– Esta empresa se fortalece en las vicisitudes. En Trujillo, dicen que “te resbalas en lo seco y te paras en lo mojado”. En medio de la crisis nació la línea frutícula de Chepelca que procesará frutas y vegetales producidos en el estado Trujillo y, esa es un manera de aprovechar la crisis, repotenciar la producción estatal de la zona baja y alta de Trujillo, ya que es un estado de una inmensa diversidad ecológica, sus pisos altitudinales van desde los 0 hasta 4 mil msnm. La presencia de varios ecosistemas se refleja en sus riquezas naturales, petrolero y frutícola, constituyéndose en el mayor productor de fresa de Venezuela el 87% del rubro, lo produce Trujillo y bajo esa ventaja comparativa, montamos la línea de procesamiento de frutas, que arranca con concentrados, mermeladas, siropes de dos especies producidas en el estado Trujillo, fresa y Durazno características de pisos altitudinales alto y medio respectivamente, estos productos terminados son materia prima para otras empresas  para su conversión en jugos, para repostería o para los programas de alimentación del Estado, políticas sociales que hemos acompañado desde el 2002. Esta primera etapa ha sido con inversión propia de Chepelca para guayaba, fresa y durazno. El grupo de empresas Chepelca tiene una unidad de producción en el páramo de Cabimbú, agrosustentable, agroecológica, donde se minimizan los agrotóxicos, esa unidad es de la empresa, pero no soporta toda la demanda que tendrá la línea de derivados frutícolas y, en ese sentido nos convertimos en una vitrina de aprendizaje y de enseñanza con los productores del páramo de Cabimbú y bajo el concepto de investigación aplicada participativa, compartimos con los productores de la zona nuestra experiencia con el objetivo de establecer convenios para comercializar una fresa orgánica y podamos esa línea, muy pronto, exportarla a Centroamérica y al norte de Brasil…

¿Trabajan con el productor primario?

Es una de las contribuciones de la empresa. Chepelca no es un comprador sino un productor más y enfrenta los mismos problemas del productor primario, además ha incorporado nuevas tecnologías de producción. Eso que hace Chepelca muestra un modelo de producción autosustentable. Necesitamos tener una vinculación con el ser humano y, con el ambiente. Es una nueva forma de ver el mundo. Cuando un empresario asume su negocio con responsabilidad social se vincula al ser humano y al medioambiente con las unidades de producción que son las que aportan la materia prima ¿cómo desvincularse de esa realidad social?. Chepelca tiene una de sus sedes en Trujillo, que hasta hace poco fue un estado muy deprimido económicamente hablando, sin embargo, Trujillo tiene minerales, agricultura, turismo y en eso todos debemos estar comprometidos empresarios, universidad, la sociedad para darle brillo a ese diamante

¿Qué le falta a Chepelca?

– Financiamiento para fortalecer las líneas que van a acopiar gran parte de la producción agrícola vegetal de Trujillo y otros estados. Por ejemplo, el tamarindo una fruta muy codiciada porque está vinculada a adelgazar, en ese caso necesitamos un apalancamiento pues marchar a pulmón propio, te quedas sin él y, sin oxígeno. Vincularte a la producción nacional te obliga a invertir. La infraestructura de Chepelca estaba sostenida con las importaciones, pero hay que fortalecer la materia prima nacional. Venezuela es un país muy centralista y por no ver la experiencia, asumirán que somos empresa de maletín. Estamos hablando de una inversión fuerte, aunque no representa más de lo que ya Chepelca ha invertido, posee la infraestructura, la logística, y parte de la línea de procesamiento frutícola, falta su consolidación para incorporar productos de alta demanda en el mercado nacional e internacional.  

¿Cómo se imagina la empresa en cinco años?

– Me la imagino transformando toda la materia prima nacional. Como ha apalancado desde la producción primaria, en ese sentido la veo transformando toda la materia prima nacional en cinco años. Incluyendo el plan triguero. Lamentablemente, el trigo andino se fue acabando con el trigo importado por el dólar petrolero, sin embargo, los trigueros guardaron las semillas y las están sembrando hoy día. Pienso que si podemos traer semillas certificadas y adaptarlas a las condiciones nuestras y le metemos la mano al cultivo bajo riego y fertilización controlada, será muy sencillo que una semilla certificada y algunas labores culturales agrícolas mejoradas por el productor, que bien las conoce, si eso se hace se le da un vuelco cultural, ese rendimiento puede incrementarse de una manera exponencial y ese trigo puede venir a los molinos de Chepelca y ofrecerse como bien alimenticio.

Volver a lo nuestro

“Nosotros tenemos una cultura alimenticia muy autóctona, comemos maíz, fororo, cacao, café, se han colado algunos malos hábitos que no forman parte de nuestra cultura alimenticia entonces tenemos esta empresa para transformar materia prima nacional y rescatar nuestra gastronomía. La sustitución de importaciones es más sencilla en este país que en cualquier país del mundo, tenemos que volver a lo nuestro, eso traería un beneficio económico y social muy alto.

¿Y cómo queda la agroindustria en ese escenario?

– Debe vincularse más con el productor agrícola porque lo han explotado ancestralmente y en ese marco de que ganar-ganar es solo para el empresario y, no para el sector primario. Ese divorcio va a existir siempre, la producción primaria divorciada del sector secundario, del sector transformador que es lo que Chepelca está tratando de romper. Mientras que el agricultor vea que el que se queda con el producto de su esfuerzo, es la agroindustria pues lamentablemente, no va a querer producir. Si tú te involucras, lo formas parte de la empresa, entonces será otra realidad porque el problema nuestro está en la producción primaria que no trasciende sin el sector transformador.

Tras 18 años de trabajo en Industrias Chepelca, Italia Chinappi expresa que lo más hermoso es haber nacido de “de un sueño” y de la mano de dos hermanos, Oswaldo y Gustavo Hernández que se vincularon a la actividad comercial por su padre, Chepel Hernández.

Un sueño hoy hecho realidad y con la filosofía de crear bienestar al pueblo venezolano.